jueves, 1 de octubre de 2009

6. ECHANDO UN CABLE

Vibró el móvil.
Se había olvidado de dejarlo en el salpicadero. Buscó en la riñonera y vio que era Gordon.
- ¿Sí?... Espera, que pongo en manos libres.
- Bueno... ¿qué te cuentas? - preguntó Smith, dejando en teléfono pegado a un imán, junto a la radio del coche.
- John... mira...
- ¡Enséñame la pasta!
- ¿Qué?
- Que me enseñes la pasta, tío... ¿No has visto “Jerry Maguire”?
- Eh... No, ¿qué es eso?
- Una peli cojonudísima de Tom Cruise, joder, tienes que verla...
- Bien, lo intentaré...
- Hazlo, hazlo, no te arrepentirás... Es “Maguire”, ¿eh? No “McGuire”, que mucha gente se confunde cuando les digo... Yo me harto a llorar cada vez que la veo... Va de un representante deportivo, que se pilla un negro que...
- John, no tengo mucho tiempo - cortó Gordon.
- Claro, claro, perdona... que has llamado tú... ¿Qué querías?
- Joder, quiero que dejes de llamar.
- Ah, es verdad... Te llamé ayer... ¿no?
- Sí, trece veces. Y antes de ayer, siete... y... Necesito tener el número operativo... Y no puedo anular el buzón de voz, ¿entiendes?
- Eh... ¿Te molesta que te llame?
- No... O sea, sí. Joder, aún no tenemos tu dinero, ¿vale?
- ¿Qué quieres decir?
- Pues que dependemos de los presupuestos. Y este año no estaba recogido ningún pago de este tipo...
- ¿No tenéis un poco apartado para... informadores?
- No eres un informador. Tu negativa a entrar en el programa de protección de testigos no nos deja muchas opciones.
- ¡Me cago en la puta!
- ¿Qué?
- No, perdona, Gordy... Un atasco... Un accidente... o yo qué cojones sé... ¿Dónde íbamos?
- Decía que...
- Ah, sí... No puedo cambiar de identidad, ¿qué pensarían los clientes?
- ¿Qué clientes?
- Los de la agencia. ¿Tú contratarías a un tío que tiene un pasado extraño?
- ¿Sigues pensando en montar una agencia de detectives?
- Claro, es mi trabajo. Por eso necesito el dinero, ¿es que no lo entiendes?
- Sí... Mira, ando con prisa... He hablado con un amigo de la Banca Morguens. Te dará un crédito...
- ¿Pero qué dices?
- Escucha... No suelen hacerlo, pero esta vez aceptará el futuro pago como aval, ¿entiendes?
- ¿Quieres joderme, Gordon? Porque sé muchas cosas y puedo tirar de la manta... Para empezar, puedo hablar con McCarthy, ¿sabes?
- John, te estoy haciendo un favor. El banco te adelantará el dinero, es sólo eso.
- ...
- Sólo eso. Apunta la dirección y pásate mañana por ahí...
- No puedo ahora, no tengo para... Además, parece que hay problemas, un imbécil ha atropellado a una vieja... Tengo que ayudar...
- ¿Cómo?
- Estos polis de tráfico, que no valen ni para tomar por el culo... Tendré que echar un cable... Te llamo luego y me comentas este asunto...
- No, no, no me llames... Te mando un mensaje al teléfono...
- Ah, bien...
- No me llames, ¿vale?
- Te dejo, la ambulancia tiene problemas para pasar...

Y salió del coche.

Fuera la cosa estaba tranquila, los coches pasaban de uno en uno, lentamente, curioseando. Nadie había atropellado a nadie; un camión había patinado con una mancha de aceite, golpeando una farola y bloqueando la calle. El conductor parecía ileso, aunque los enfermeros insistían en meterlo en la ambulancia.
- ¿Qué pasa aquí?
Nadie contestó. Smith se acercó a un policía joven que miraba a la nada apoyado en su moto.
- Chaval, soy Smith, de paisano.
- ¿Qué?
- ¿Cuántos años tienes?
- Veinticinco.
- Eres nuevo aquí, ¿no?
- Eh... No.
- Pues lo pareces.
El chico miró a Smith; lo reconoció de algún sitio, pero no supo decirse de dónde.
- Mira, la ambulancia va a tener dificultades para salir - dijo Smith.
- No es grave, ¿no? - preguntó el policía, refiriéndose al estado del conductor.
- ¿Eres médico? - escupió Smith.
- No.
- Pues no te pases de listo - y se quedó mirando fíjamente a la placa.
- Perdón, señor...
- Coge la moto y libera un carril de la general.
- ¿Cómo?
- Que pares el tráfico para que puedan trasladar a ese pobre diablo... ¡antes de que pierda toda la puta sangre del cuerpo, cojones!

El poli, nervioso, arrancó su moto.

Smith, satisfecho, volvió a su coche. Tenía una cita con el banco, pensó.

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